sábado, 16 de julio de 2011

Pianista

El eterno romance 
Que vive un pianista, 
con palabras habla con el corazón.

Un hombre con el corazón cargado de ilusión, de dulce melancolía, de nostalgias repentinas, de horas de ensueño; que vaga por los parques buscando una inspiración... un amor de nadie.

Camina con un corazón listo para amar, a una mujer que lo haga soñar; pero lo que encuentra es un vacío en el aire, fríamente acariciando su corazón.

Solo, se ve sentado con una princesa y se refleja en el espejo un dulce anhelo que le arranca un deseo, y se imagina que la esta enamorando; como lo hace aquel caballero, que se inspira con solo ver, para ensalzar al alma de cariño con una dulce melodía.

Su espíritu romántico, hace referencia al amor que en el alma va sonando; porque una mujer ya lo hizo soñar; ahora sus manos traducen palabras mágicas que salen de su corazón; esa armonía romántica en “E mayor”.

De su mente ya sale una historia de amor que lo explica con el corazón. Se da cuenta que está en un edén de cariño que lo envuelve a él, a su piano y la reina que gobierna su corazón.

 Y a ella le engalana esas horas con su melodía, se motiva más porque está ella; esos momentos que no se comparan con su realidad; su melodía es alegre, pero con un sabor dulce a tristeza.

Casi al final de su melodía despierta, y se da cuenta de su realidad, que él nació para tocarle al amor... pero no a su amor.

En una noche, con el corazón romántico, sueña con el romance; con su dulce princesa, con su anhelo.
El atardecer funde su imagen suavemente; él y su piano.